14 de agosto de 2015

Deseo


Mi piel se eriza 
cuando estás frente a mi. 
Cada vez se siente como la primera. 
Los nervios me consumen, 
no se si podré evitarlo. 

Me seduces, 
me hipnotizas, 
haces que pierda la cordura. 

Mis manos inquietas 
te acarician,
mis labios 
anticipan 
saciarse de ti, 
de tu sabor. 

Sin ya poder evitarte, 
te acerco a mis labios 
para finalmente disfrutarte...
mi deseada copa de vino.

ホセ

12 de agosto de 2015

Recuerdos que no mueren



Cuatro sillas eran el mudo registro de un tiempo olvidado. Aquella terraza, hoy abandonada, antes bullía de actividad en las tardes de verano. Siempre que visitábamos a nuestros abuelos, era imperdible tomar el té de la tarde acompañado de aquel pan dulce que horneaba mi abuela. Todo era color, todo era alegría, imposible de olvidar. Un recuerdo marcado a fuego en mi memoria.

Hoy visité la casa, ya más de 30 años han pasado desde la última taza de té con pan dulce y por más que el tiempo ha marcado su huella, destiñendo las murallas y cubriendo el lugar con un manto gris, solo me bastó cerrar los ojos para sentir el aroma dulce, recién horneado y revivir aquellos momentos de mi niñez. 

Abrí los ojos y note un rayado en una de las murallas. Disgustado, fui a buscar un tarro de pintura para borrar cualquiera fuera la estupidez que habían escrito en mi rincón predilecto de la casa.

Al llegar al muro, mi enojo se disipo y simplemente me sonreí al leer escrito en el muro "El tiempo pasa, los buenos recuerdos nunca mueren"

ホセ

Relato presentado para #ancla2
Agosto 12, 2015

7 de agosto de 2015

La belleza de la playa



Mujer de arena
te deshaces en mis brazos,
cuando trato de retenerte
te escurres entre mis dedos.

Jamas comprendí,
que nunca fuiste mia
sino que eras parte
de la belleza de la playa.

ホセ

Lluvia de letras



Esa mañana al levantarme, el día estaba más oscuro y gris de lo normal debido a la incesante lluvia que caía. Normalmente trabajo desde casa, pero hoy tenía una serie de reuniones coordinadas que me obligaron a salir a la ciudad en un peregrinar que la verdad, no me entusiasmaba para nada.

Tome el auto, salí de casa y me dirigí a mi primer destino. El camino junto al mar me entregaba un lindo espectáculo de la furia del mar desatada contra las rocas, convirtiéndose en una columna de espuma alba que se elevaba con la fuerza de un volcán y luego caía suavemente.

Llegando a la oficina de mi primer cliente, su secretaría me informa que el Sr. Muy Importante estaba atrasado por lo que tendría que esperar. 

Por suerte la ventana de la sala de espera tenía un gran ventanal que apuntaba hacia el cielo gris que lloraba incesantemente.

Absorto en como el viento desplazaba las nubes me evadí de la realidad de mi espera tratando de buscar formas en las nubes como lo hacía en mi niñez. Difícil tarea pues las grises nubes de lluvia no se prestan al juego de dejarse moldear por el viento. 

Repentinamente, en un movimiento extraño, al menos para mi, las nubes se abrieron para dar paso a un rayo que iluminó el ambiente. Pensé que la tormenta estaba pasando y que un rayo de sol había logrado atravesar las nubes, sin embargo, grande fue mi sorpresa al ver apareces una letra A de color amarillo intenso entre las nubes. Me llevé las manos a mis ojos, restregándolos pues pensé que el cansancio de la noche anterior me estaba jugando una mala pasada.

Al abrir los ojos nuevamente, miles de letras de distintos colores, tamaños y formas inundaban la escena. Caían desde las nubes grises, iluminando el cielo, confundiéndose con las gotas de lluvia, formando palabras que nunca había leído pero que sin embargo tenían un profundo significado para mi. Era como estar leyendo en un idioma desconocido y entenderlo perfectamente. 

Las letras caían al suelo, rebotaban y se enredaban en las ramas de los arboles mecidos por el viento.

La lluvia arreciaba, las letras formaban charcos multicolores de significados ocultos. Ríos torrentosos de palabras entrelazadas fluían ante mi. Era un espectáculo delicioso y lo estaba disfrutando.

Sin aviso previo, el viento arreció y una estrofa completa golpeo el ventanal, destrozándolo en mil pedazos que caían frente a mi. Las letras entraban al edificio sin control, me empapaban, corrían sobre mi cara. Era un momento combinado de asombro y placer. 

Nunca había sentido las letras perméando mi piel y llegando a mi sangre. Estaba empapado y lo estaba disfrutando como lo hacía antes de crecer y convertirme en un adulto más.

Con los ojos cerrados disfrutaba de las letras cayendo en mi cabeza y en mi cara hasta que sentí la mano de la secretaria de Don Muy Importante que me sacaba de mi trance y me volvía violentamente a la realidad.

Había sido un sueño, un sueño demasiado real.

Continué mi día con el calendario de reuniones, entre esperas, café y cada vez que podía miraba hacia el cielo en busca de mis letras, pero nada, solo gotas de lluvia se descolgaban de las grises nubes.

Al llegar a casa, fui a mi escritorio para preparar mis cosas para el día siguiente, cargar mi computador y revisar mi calendario. Mientras abría mi cuaderno de notas sentí caer algo sobre la mesa. Mi asombro fue mayúsculo pero menor que mi felicidad al ver una pequeña poza de letras que chorreaba desde las hojas mojadas del cuaderno... mi sueño había sido real.

ホセ

5 de agosto de 2015

Letras perdidas



Siempre me he preguntado, qué destino tienen esos golpes de teclado que inadvertidamente damos cuando el cursor no esta debidamente posicionado en un cuadro de texto.

Cuando me sucede eso, mi primer impulso es maldecir por no haber advertido la situación y tener que volver a escribir ese texto. Hoy sin embargo decidí investigar...

Esas letras, originalmente destinadas a un texto elaborado, hoy se amontonan en un cerro desordenado imposible de descifrar. Fragmentos inconclusos, frases a medias que murieron en el olvido de su autor. 

Que suerte más negra para aquellas letras que fueron desterradas a la marginalidad, sin tener ellas culpa alguna.

Ellas se juntan en interminables tertulias conversando en un idioma complejo, inentendible para el resto de los mortales. Miran con nostalgia aquellos versos y estrofas de las cuales pudieron haber sido parte.

No todo está perdido para ellas. Su autor puede salvarlas de ese purgatorio eterno, simplemente tomando el teclado, invirtiéndolo y sacudiéndolo sobre la mesa. 

En ese momento, las letras perdidas serán liberadas de su purgatorio y volarán por los aires para alimentar a diversas musas y convertirse a través de ellas en estrofas destinadas a ser leídas.

ホセ