20 de agosto de 2015

La chica de los globos.


Era una noche como cualquiera, en realidad no tan cualquiera, pues su día había sido de esos para olvidar. Malas noticias en el trabajo, poco tiempo para almorzar y para rematar el día, un accidente de tránsito. De aquellos días para olvidar.

Ya se aprontaba a dormir, cuando sintió la imperiosa necesidad de acercarse a la ventana y mirar hacia la calle. Vivía en el tercer piso de un edificio del casco viejo de la ciudad. Era cerca de la medianoche, no muchos autos había a esa hora y solo algunos transeúntes aún recorrían el lugar.

La noche estaba tibia, cosa rara para aquel día de invierno, sin embargo abrió la ventana y permitió que la tibia y suave brisa acariciara su cara. Cerró los ojos y se dejó llevar por esa agradable sensación.

Un ruido le sacó de su trance. Miró hacia el interior de su habitación y vio una serie de luces de colores que invadían el espacio.  Colores alegres que no podía explicar de donde venían, ya jugaban sobre las murallas, las cortinas y los muebles de la habitación.

Con una mezcla entre alegría y miedo, se paró en medio de la habitación para observar en detalle el espectáculo que se presentaba ante sus ojos. Se debatía entre disfrutar el momento y tratar de averiguar que estaba pasando.

Mientras miraba a su alrededor, se percató que una chica estaba sentada en el sillón de su habitación. ¿Como había entrado? No lo entendía, pues estaba consciente de haber cerrado con llave las puertas de su departamento.

No te asustes, le dijo la chica, no soy ladrona ni asesina. Mil ideas volaban por su mente en ese momento, desde quién era hasta cómo deshacerse de ella.

¿Que buscas aquí? le preguntó. Estoy aquí para regalarte algo, le contestó ella con una sonrisa.

Quedó confundido, no sabía que contestar ni que hacer. Relájate le dijo ella, quiero regalarte una sonrisa. Una sonrisa especial, que no olvidarás, que nunca te dejará. Una sonrisa que te hará ver las cosas de otro color y te permitirá ver aquello que los otros no ven. Úsala cuantas veces quieras, pues esta sonrisa no se gasta, simplemente se hace más potente cada vez que la usas.

Él seguía sin entender las palabras de esta joven desconocida. Ella le miraba con ternura y le sonreía, al tiempo que le decía, "la felicidad es como un manojo de globos, si se te escapan sentirás que has perdido algo, sin embargo el mundo esta lleno de globos, incluso en los rincones menos esperados".

Se quedó pensando en aquella frase y le quiso preguntar que significaba, sin embargo, cuando buscó a su interlocutora, ésta había desaparecido junto con las luces que llenaban la habitación.

¿Había soñado? No estaba seguro, tal vez sí. 

Abrió la ventana para dejar entrar el aire frío de invierno a su habitación y sacudirse de aquel extraño sueño. Ya era tarde y debía dormir, pues un largo día de trabajo le esperaba.

Ya más repuesto y calmado, fue a cerrar la ventana.  Mientras lo hacía, vio a una mujer joven que se alejaba con un manojo de globos de brillantes colores en su mano y los soltaba uno a uno. En ese momento y como por arte de magia, una sonrisa se dibujaba en sus labios.

ホセ










14 de agosto de 2015

Me Presento


Ingeniero de profesión,

enamorado de mi mujer,
poeta por afición 
y amante de las sirenas.

Trabajador de los números,
disfrutador de las letras,
viajero incansable
de los mares y los sueños.

Amarrado a la tecnología,
adorador de la pluma y el papel,
entre mundos me divido 
y una parte vive aquí.

En las letras me refugio
disfrutando de su compañía
les invito a leerme,
por mis locuras me conoceréis.


ホセ

Imagen credito de Verónica, la mujer que me acompaña en todas mis locuras y corduras.

Deseo


Mi piel se eriza 
cuando estás frente a mi. 
Cada vez se siente como la primera. 
Los nervios me consumen, 
no se si podré evitarlo. 

Me seduces, 
me hipnotizas, 
haces que pierda la cordura. 

Mis manos inquietas 
te acarician,
mis labios 
anticipan 
saciarse de ti, 
de tu sabor. 

Sin ya poder evitarte, 
te acerco a mis labios 
para finalmente disfrutarte...
mi deseada copa de vino.

ホセ

12 de agosto de 2015

Recuerdos que no mueren



Cuatro sillas eran el mudo registro de un tiempo olvidado. Aquella terraza, hoy abandonada, antes bullía de actividad en las tardes de verano. Siempre que visitábamos a nuestros abuelos, era imperdible tomar el té de la tarde acompañado de aquel pan dulce que horneaba mi abuela. Todo era color, todo era alegría, imposible de olvidar. Un recuerdo marcado a fuego en mi memoria.

Hoy visité la casa, ya más de 30 años han pasado desde la última taza de té con pan dulce y por más que el tiempo ha marcado su huella, destiñendo las murallas y cubriendo el lugar con un manto gris, solo me bastó cerrar los ojos para sentir el aroma dulce, recién horneado y revivir aquellos momentos de mi niñez. 

Abrí los ojos y note un rayado en una de las murallas. Disgustado, fui a buscar un tarro de pintura para borrar cualquiera fuera la estupidez que habían escrito en mi rincón predilecto de la casa.

Al llegar al muro, mi enojo se disipo y simplemente me sonreí al leer escrito en el muro "El tiempo pasa, los buenos recuerdos nunca mueren"

ホセ

Relato presentado para #ancla2
Agosto 12, 2015

7 de agosto de 2015

La belleza de la playa



Mujer de arena
te deshaces en mis brazos,
cuando trato de retenerte
te escurres entre mis dedos.

Jamas comprendí,
que nunca fuiste mia
sino que eras parte
de la belleza de la playa.

ホセ