17 de abril de 2017

Puerto Anacrónico





El tiempo se detiene. Miro a mi alrededor y la gente se esfuma en la quietud de la tarde.

Ya son muchos años desde que te recorrí por primera vez y cada vez que regreso, me vuelvo a enamorar.

Los colores pierden su significado, las sensaciones no entran por la vista, sino por la piel.

Ciudad que atrapa, nadie queda indiferente ante ti. Podrán amarte u odiarte, mas nunca ignorarte.

Te llevo bajo la piel.

Vives en mi y yo renazco en ti.

ホセ

Recuerdos incendiarios.




Fuego en tus mirada
pasión a flor de piel,
movimientos hipnóticos
curvas seductoras,
llenas el espacio
siento tu presencia,
mi piel se eriza
con tu solo recuerdo,
tu nombre va escrito
en los poros de mi piel,
transpiro tus caricias
cuando pienso en ti.

ホセ

Misterio


Misterio que se esconde
en cada mirada
destino que llama
a recorrer ese camino.

Velo que te cubre
insinuando tu ser
invitando a descubrir
un tesoro soñado.

Tu piel un acertijo
anhelando una respuesta
cual llave que libera
las cadenas del deseo.

Solo dos caminos
llegar al paraíso
o naufragar en la certeza
de nunca conocerte.

ホセ

Más alla del horizonte




En tierra sus maderas se resecan bajo los rayos del sol de cada día que pasa.

Aquel que fue rey de las mareas, hoy se ha convertido en un espectador más de la inmensidad del mar.

La nostalgia lo invade. Solo las gaviotas que se posan sobre el logran recordarle su glorioso pasado.

Cada invierno que pasa, la lluvia rejuvenece su casco y le hace sentir vivo nuevamente, hasta que las nubes se apartan y el sol se hace presente.

Fue un invierno cualquiera. Las nubes abrieron su compuerta y dejaron fluir todas aquellas lagrimas contenidas por años de observarlo prisionero de su destino.

Tal era la intensidad de aquella tormenta que el agua corría imparable desde los cerros al mar, arrastrando todo a su paso.

El agua de los cielos le hizo despertar. El caudal corriendo a su lado le remecía y recordaba su época de gloria en que remontaba las fieras olas del mar de invierno.

Se sintió vivo nuevamente. No quería abrir los ojos por temor a despertar de un sueño, pero la sensación era tan real que no pudo evitarlo.

Estaba oscuro, no sabía donde estaba ni con que rumbo navegaba. Sin embargo reconoció sin un ápice de duda la salobre caricia en su proa.

Sin pensarlo, enfrentó al viento y la marea apasionadamente, sintiéndose renacer mientras remontaba aquella pared de agua que en su juventud habría evitado.

Sus velas tersas vibraban, su quilla brillaba mientras el crujir de las maderas se confundía con un grito de felicidad y el romper de la ola.

Al día siguiente, solo quedaban en tierra las amarras que lo mantuvieron prisionero por tanto tiempo, como mudo testigo de su imponente viaje, más allá del horizonte.

ホセ

1 de abril de 2017

Tan lejos y tan cerca


Aguas turquesa
lejanas pasan bajo mis pies
diez mil metros me separan del mar

Su inmensidad me envuelve
acariciando mi piel
con su su interminable oleaje.

 ホセ